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Engañando al Destino – 9 de Shebat

En esta profunda clase titulada originalmente ‘Engañando al Destino – 9 de Shebat’ (referencia a1023), el Rab Shaul Malej nos adentra en una de las cuestiones más fascinantes y complejas de la filosofía judía: la aparente tensión entre el libre albedrío humano y la providencia divina. Esta enseñanza, impartida durante el mes hebreo de Shevat, explora cómo la tradición judía entiende nuestra capacidad de influir en nuestro destino aparentemente predeterminado.

El concepto de ‘engañar al destino’ en el pensamiento judío no se refiere a una manipulación fraudulenta de la realidad, sino a la comprensión profunda de cómo nuestras acciones, pensamientos y decisiones pueden alterar el curso de los eventos que parecían inevitables. La Torá nos enseña que, aunque Dios conoce todos los resultados posibles, el ser humano mantiene su capacidad de elección, y es precisamente esta libertad la que nos permite ‘negociar’ con nuestro destino.

En la tradición cabalística, se enseña que existen diferentes niveles de decreto divino. Algunos pueden ser modificados a través de la teshuvá (arrepentimiento), la tzedaká (caridad) y la tefilá (oración), mientras que otros representan correcciones del alma que deben ser experimentadas para nuestro crecimiento espiritual. El mes de Shevat, tiempo en que se impartió esta clase, es especialmente propicio para reflexionar sobre estos temas, ya que marca el ‘Año Nuevo de los Árboles’ (Tu BiShvat), simbolizando renovación y la capacidad de florecer incluso en circunstancias aparentemente adversas.

El Rab Malej explora cómo los grandes tzadikim (justos) de la historia judía han demostrado esta capacidad de ‘engañar al destino’. Desde Abraham argumentando con Dios por Sodoma y Gomorra, hasta Moisés intercediendo por el pueblo judío después del pecado del becerro de oro, vemos ejemplos de cómo la intervención humana puede alterar los decretos divinos. Esta no es una muestra de debilidad divina, sino una demostración del valor que Dios otorga al libre albedrío humano y a la relación dialógica entre lo humano y lo divino.

La clase profundiza en el concepto de hishtadlut, el esfuerzo humano que debemos realizar mientras confiamos en la providencia divina. No se trata de una contradicción, sino de una síntesis: debemos actuar como si todo dependiera de nosotros, mientras confiamos como si todo dependiera de Dios. Esta paradoja fundamental del judaísmo nos enseña que el ‘engaño al destino’ requiere tanto acción práctica como elevación espiritual.

Además, se examina cómo la oración no es simplemente una petición pasiva, sino una herramienta activa de transformación. Cuando oramos con kavaná (intención), no solo pedimos cambios externos, sino que nos transformamos internamente, convirtiéndonos en personas diferentes que merecen un destino diferente. En este sentido, realmente ‘engañamos’ al destino original porque ya no somos las mismas personas para quienes ese destino estaba decretado.

Esta enseñanza es especialmente relevante para enfrentar desafíos contemporáneos, ofreciendo esperanza sin generar ilusiones, y promoviendo la acción responsable sin caer en el determinismo. El enfoque del Rab Malej combina sabiduría tradicional con aplicación práctica, haciendo accesibles conceptos profundos de la filosofía judía para la vida cotidiana.

667 Ingeniosidad y Decreto 26 Jheshvan 5752

En este profundo episodio titulado ‘667 Ingeniosidad y Decreto 26 Jheshvan 5752’, el Rab Shemtob nos adentra en una reflexión fundamental sobre dos conceptos aparentemente opuestos pero profundamente conectados en la sabiduría judía: la ingeniosidad humana y el decreto divino. Esta enseñanza, correspondiente al 26 de Jeshván del año 5752 (1991), explora cómo estos elementos interactúan en la experiencia espiritual del judío. El mes de Jeshván, también conocido como Mar-Jeshván (Jeshván amargo), es único en el calendario hebreo por no contener festividades especiales, lo que lo convierte en un período de introspección y trabajo interno. Es precisamente en este contexto temporal que el Rab Shemtob desarrolla su enseñanza sobre la tensión creativa entre el esfuerzo humano y la voluntad divina. La ingeniosidad representa la capacidad intelectual y creativa que el Creador otorgó al ser humano para navegar por los desafíos de la vida. En la tradición jasídica, esta facultad no se limita al ámbito material, sino que se extiende al servicio espiritual, donde el judío debe emplear toda su creatividad e inteligencia para acercarse a lo divino. Sin embargo, esta ingeniosidad debe estar siempre enmarcada dentro del reconocimiento del decreto divino, es decir, la aceptación de que existe un plan superior que trasciende nuestra comprensión limitada. El decreto no debe entenderse como una limitación a la creatividad humana, sino como el marco sagrado dentro del cual esta creatividad puede florecer de manera constructiva. El Rab Shemtob probablemente explora cómo el Baal Shem Tov y sus sucesores entendían esta dinámica, mostrando que la verdadera sabiduría consiste en saber cuándo aplicar la ingeniosidad y cuándo someterse humildemente al decreto divino. Esta enseñanza es particularmente relevante en el mes de Jeshván, cuando la ausencia de festividades nos invita a encontrar lo sagrado en lo cotidiano, utilizando nuestra ingeniosidad para elevar las actividades mundanas mientras reconocemos que todo está bajo la providencia divina. La clase también puede abordar ejemplos bíblicos y talmúdicos donde vemos esta interacción entre el esfuerzo humano y la voluntad divina, así como aplicaciones prácticas para la vida contemporánea. El enfoque del Rab Shemtob característicamente combina profundidad conceptual con aplicabilidad práctica, ayudando a los estudiantes a integrar estas enseñanzas en su servicio espiritual diario.