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397 El pueblo protegido Tae 5754

En esta profunda conferencia titulada originalmente ‘397 El pueblo protegido Tae 5754’, el Rab Shemtob nos invita a explorar uno de los conceptos más fundamentales y consoladores del judaísmo: la protección divina especial que Hashem otorga al pueblo judío a lo largo de la historia.

El concepto del ‘pueblo protegido’ encuentra sus raíces en las promesas divinas establecidas desde los tiempos de nuestros patriarcas. Desde el pacto con Abraham Avinu, pasando por la revelación en el Monte Sinaí, hasta nuestros días, el pueblo judío ha experimentado una protección sobrenatural que trasciende las leyes naturales de la historia. Esta protección no es meramente física, sino que abarca dimensiones espirituales, culturales y nacionales que han permitido la supervivencia judía contra toda probabilidad estadística.

La Torá establece claramente esta relación especial en múltiples pasajes. En Devarim se nos dice que el pueblo judío es ‘la niña de los ojos’ de Hashem, una expresión que denota el cuidado más delicado y atento posible. Los sabios del Talmud profundizan en este concepto, explicando cómo esta protección opera tanto en el plano individual como colectivo, manifestándose de maneras a veces evidentes y otras veces ocultas.

El Rab Shemtob probablemente aborda en esta enseñanza las diversas manifestaciones históricas de esta protección divina. Desde el éxodo de Egipto, donde presenciamos milagros abiertos, hasta los milagros ocultos que han permitido la supervivencia judía durante dos milenios de exilio. La protección divina no significa ausencia de desafíos o pruebas, sino la garantía de que el pueblo judío, como colectivo, nunca será completamente destruido.

Un aspecto crucial de esta enseñanza es comprender que esta protección está intrínsecamente ligada a la misión espiritual del pueblo judío. Como ‘luz de las naciones’ y portadores de la Torá, la supervivencia judía es esencial para el plan divino de perfeccionar el mundo. Esta perspectiva transforma nuestra comprensión de los eventos históricos, permitiéndonos ver la mano divina incluso en los momentos más oscuros.

La tradición jasídica, que el Rab Shemtob conoce profundamente, enseña que esta protección también se manifiesta en el nivel del alma individual. Cada judío, por el mero hecho de ser parte de este pueblo elegido, posee una chispa divina especial que nunca puede ser completamente extinguida, sin importar las circunstancias externas.

En el contexto contemporáneo, esta enseñanza adquiere particular relevancia. El renacimiento del Estado de Israel después de dos milenios, el florecimiento de comunidades judías en todo el mundo, y la continua vitalidad del estudio de Torá son manifestaciones modernas de esta protección ancestral.

Esta conferencia invita a reflexionar sobre cómo podemos merecer y fortalecer esta protección divina a través del cumplimiento de mitzvot, el estudio de Torá y la construcción de comunidades judías fuertes y comprometidas con los valores eternos del judaísmo.

Nadie Te Quita Lo Que Te Toca

En esta profunda enseñanza titulada ‘Nadie Te Quita Lo Que Te Toca’ (referencia audio a1122), el Rab Shaul Malej nos adentra en uno de los conceptos más fundamentales y consoladores de la sabiduría judía: la creencia en la providencia divina y la certeza de que aquello que el Altísimo destina para cada persona llegará inevitablemente a su vida. Esta conferencia, impartida el 16 de Adar de 5760, aborda un tema que ha consolado y fortalecido al pueblo judío a través de milenios de historia. El concepto de que ‘nadie te quita lo que te toca’ se basa en la profunda comprensión talmúdica de la hashgajá pratit (providencia divina individual), según la cual Hashem supervisa personalmente cada detalle de nuestras vidas y orquesta los eventos de manera que cada persona reciba exactamente lo que necesita para su corrección espiritual y crecimiento. Esta enseñanza encuentra sus raíces en múltiples fuentes talmúdicas y textos de mussar que enfatizan cómo los recursos materiales y espirituales están distribuidos según un plan divino perfecto. El Rab Shemtob explora cómo esta perspectiva transforma nuestra relación con la envidia, la competencia y la ansiedad por el futuro. Cuando internalizamos verdaderamente que cada persona tiene su porción designada por el Creador, liberamos enormes cantidades de energía emocional que antes dedicábamos a preocuparnos por lo que otros tienen o por si obtendremos lo que necesitamos. El mes de Adar, tiempo de alegría y celebración por la salvación de Purim, proporciona un marco perfecto para esta enseñanza, ya que la historia de Esther y Mordejai ilustra precisamente cómo los planes humanos no pueden frustrar los decretos divinos. Amán creyó poder destruir al pueblo judío, pero ‘lo que le tocaba’ al pueblo era la salvación, no la destrucción. Esta clase también aborda las dimensiones prácticas de vivir con esta conciencia. Cómo mantener el esfuerzo y la responsabilidad personal mientras confiamos en que los resultados están en manos del Cielo. El equilibrio entre hishtadlut (esfuerzo humano) y bitajón (confianza en Dios) se vuelve más claro cuando comprendemos que nuestro trabajo es hacer lo que nos corresponde, pero los frutos de ese trabajo están garantizados según el plan divino. Las implicaciones de esta enseñanza se extienden a todas las áreas de la vida: el sustento, las relaciones, la salud, y el crecimiento espiritual. Cada bendición que recibimos era nuestra desde antes de nacer, y cada desafío también forma parte de nuestro tikún (corrección) personal. Esta perspectiva no promueve la pasividad, sino una actividad más serena y efectiva, libre de la desesperación que nace del sentimiento de escasez o competencia. El Rab Malej ilustra estos conceptos con ejemplos de la vida cotidiana y relatos de grandes maestros jasídicos que vivieron esta realidad de manera tangible, mostrando cómo la confianza absoluta en la providencia divina genera no solo paz interior, sino también mayor éxito en todos los emprendimientos.