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El Tercer Mandamiento

En esta profunda conferencia del Rab Shemtob, identificada originalmente como ‘El Tercer Mandamiento’ (archivo a1154), se explora uno de los preceptos más fundamentales y a la vez malinterpretados de los Diez Mandamientos: ‘No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano’. Esta enseñanza, impartida durante el mes de Adar del año 5765, nos adentra en las dimensiones profundas de este mandamiento que trasciende la simple prohibición de pronunciar palabras inadecuadas.

El tercer mandamiento, tal como aparece en Éxodo 20:7 y Deuteronomio 5:11, establece: ‘Lo tisa et shem Adonai Eloheja lashav’ – ‘No alzarás el nombre del Eterno tu Dios en vano’. Sin embargo, su significado abarca mucho más que la prohibición de blasfemar o jurar falsamente. El Rab Shemtob desentraña las múltiples capas de este precepto, explicando cómo se relaciona con la santidad del lenguaje, la integridad personal y nuestra relación con lo Divino.

La palabra ‘lashav’ (en vano) sugiere vacuidad, falsedad o carencia de propósito espiritual. Cuando utilizamos el nombre sagrado sin la debida reverencia, consciencia o propósito elevado, estamos violando este mandamiento. Esto incluye no solo las formas evidentes como juramentos falsos o blasfemias, sino también el uso casual o irreflexivo de expresiones que contienen nombres divinos.

En el contexto del mes de Adar, conocido por su alegría y festividad que culmina en Purim, esta enseñanza adquiere una dimensión especial. Adar nos enseña sobre la providencia divina oculta y cómo incluso en momentos de aparente ocultamiento divino, el nombre de Dios mantiene su santidad y poder. El milagro de Purim ocurrió precisamente cuando el nombre divino parecía estar oculto, recordándonos que debemos tratar con reverencia todo lo relacionado con lo sagrado.

La tradición judía enseña que este mandamiento se extiende a comportamientos que pueden causar chilul Hashem (profanación del nombre divino) o, por el contrario, kidush Hashem (santificación del nombre divino). Cuando alguien que se identifica con la fe judía actúa de manera impropia, puede causar que otros vean negativamente la tradición, constituyendo una forma indirecta de tomar el nombre divino en vano.

El Rab Shemtob probablemente aborda también las implicaciones prácticas de este mandamiento en la vida diaria: cómo hablar con integridad, cumplir nuestras promesas, y ser conscientes del poder transformador de las palabras. En la tradición judía, las palabras no son meramente sonidos, sino fuerzas creativas que pueden elevar o degradar, sanar o dañar, acercar a lo divino o alejarnos de ello.

Esta conferencia ofrece herramientas prácticas para la aplicación contemporánea de este antiguo precepto, mostrando cómo podemos cultivar una relación más consciente y reverente con el lenguaje sagrado y, por extensión, con toda forma de comunicación. A través de esta enseñanza, los oyentes pueden desarrollar una mayor sensibilidad hacia el poder de las palabras y su capacidad para crear mundos de santidad o, por el contrario, espacios de vacuidad espiritual.