a1229 Hijos o Siervos Rab Shaul Maleh 26 de Ab 5780
En esta profunda conferencia titulada originalmente ‘a1229 Hijos o Siervos Rab Shaul Maleh 26 de Ab 5780’, el Rab Shemtob explora uno de los dilemas fundamentales en la relación entre el ser humano y el Creador: ¿somos hijos o siervos ante D-os? Esta pregunta, que ha ocupado a los sabios durante milenios, toca el corazón mismo de nuestra identidad espiritual y nuestra comprensión del propósito divino.
La enseñanza examina las diferentes perspectivas que presenta la Torá sobre esta dualidad aparente. Por un lado, encontramos versículos que nos describen como ‘hijos del Eterno nuestro D-os’ (Devarim 14:1), enfatizando una relación íntima, amorosa y de cercanía familiar con nuestro Padre Celestial. Esta perspectiva sugiere que nuestra conexión con lo divino trasciende la mera obediencia, abarcando amor incondicional, comprensión mutua y una herencia espiritual compartida.
Por otro lado, la tradición también nos presenta como siervos (‘avadim’) del Altísimo, enfatizando la humildad, el servicio dedicado y la aceptación del yugo celestial. Esta dimensión de nuestra relación con D-os subraya la importancia de la disciplina espiritual, el cumplimiento de los preceptos y la sumisión a la voluntad divina, reconociendo nuestra posición como creaciones ante nuestro Creador.
El Rab Shemtob, siguiendo la tradición de los maestros jasídicos, desentraña esta aparente contradicción revelando cómo ambas dimensiones no solo coexisten, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. La sabiduría jasídica enseña que la verdadera grandeza espiritual se alcanza cuando podemos integrar ambas perspectivas: servir con la devoción de un siervo fiel mientras mantenemos la confianza y cercanía de un hijo amado.
Esta conferencia, impartida durante el mes de Av, un período tradicionalmente asociado con la reflexión y el duelo por la destrucción del Templo, cobra particular relevancia. El mes de Av nos invita a examinar nuestra relación con lo sagrado y a profundizar en nuestra comprensión de cómo podemos reconstruir no solo estructuras físicas, sino también vínculos espirituales auténticos.
La enseñanza explora cómo esta dualidad se manifiesta en la práctica cotidiana: en el cumplimiento de las mitzvot, en la oración, en nuestras relaciones interpersonales y en nuestro crecimiento personal. Cuando actuamos como hijos, traemos espontaneidad, alegría y amor a nuestro servicio divino. Cuando actuamos como siervos, aportamos disciplina, constancia y humildad.
El Rab Shemtov también aborda las implicaciones psicológicas y emocionales de esta dualidad, mostrando cómo una comprensión equilibrada puede liberar al individuo de extremos espirituales dañinos: ni la arrogancia de quien se siente ‘hijo privilegiado’ ni la desesperanza de quien se percibe como ‘mero siervo’. La síntesis de ambas perspectivas ofrece un camino de crecimiento espiritual maduro y auténtico.
Esta profunda reflexión invita a cada oyente a examinar su propia relación con lo divino, reconociendo que la verdadera elevación espiritual surge cuando podemos integrar tanto el amor filial como la devoción servicial en nuestra búsqueda del crecimiento espiritual y el cumplimiento de nuestro propósito en este mundo.
555 hijos o esclavos 11 elul 5772
En esta profunda conferencia titulada originalmente ‘555 hijos o esclavos 11 elul 5772’, el Rab Shemtob aborda una de las preguntas fundamentales de la experiencia espiritual judía: ¿cuál es nuestra verdadera relación con el Creador? Durante el mes de Elul, período de introspección y preparación para las Altas Festividades, esta enseñanza cobra especial relevancia al invitarnos a reflexionar sobre la naturaleza de nuestro vínculo con lo Divino. La dicotomía entre ser ‘hijos’ o ‘esclavos’ de D-os no es meramente conceptual, sino que determina fundamentalmente cómo vivimos nuestra judaicidad y cómo nos acercamos al servicio divino. Cuando nos relacionamos con D-os como esclavos, nuestro cumplimiento de los preceptos surge del temor, la obligación y la sumisión. Esta perspectiva, aunque válida en ciertos contextos, puede llevarnos a una práctica mecánica y distante. El esclavo cumple porque debe hacerlo, no necesariamente porque comprende o ama aquello que realiza. Su motivación es externa y su recompensa es evitar el castigo. Por el contrario, cuando nos acercamos a D-os como hijos, nuestra observancia brota del amor, la comprensión y el deseo genuino de conectar con nuestro Padre Celestial. El hijo cumple los preceptos no por imposición sino por amor filial, buscando agradar y acercarse a su Padre. Esta perspectiva transforma completamente la experiencia religiosa, convirtiéndola en un diálogo íntimo y una búsqueda constante de crecimiento espiritual. El mes de Elul, conocido como el período en que ‘el Rey está en el campo’, nos ofrece la oportunidad única de transformar nuestra relación con D-os. Durante estos días previos a Rosh Hashaná y Yom Kipur, la Divinidad se hace más accesible, permitiéndonos acercarnos con mayor facilidad y naturalidad. Es el momento propicio para examinar nuestras motivaciones internas y preguntarnos: ¿estamos sirviendo a D-os desde el temor servil o desde el amor filial? La enseñanza jasídica profundiza en esta distinción, explicando que ambos niveles son necesarios en el desarrollo espiritual. El temor reverencial (yirá) constituye la base sólida sobre la cual se construye el amor (ahavá). Sin embargo, el objetivo final es trascender la mera sumisión para alcanzar una relación de intimidad y cercanía con lo Divino. El Rab Shemtob, en su característico estilo pedagógico, utiliza fuentes talmúdicas y jasídicas para ilustrar cómo esta transformación no es automática sino que requiere trabajo interior constante. La teshuvá (arrepentimiento/retorno) del mes de Elul no consiste únicamente en abandonar conductas incorrectas, sino en elevar nuestra conciencia y refinear nuestras motivaciones. Esta conferencia resulta especialmente valiosa para quienes buscan profundizar su comprensión de la espiritualidad judía más allá del cumplimiento mecánico de los preceptos, orientándolos hacia una experiencia religiosa más auténtica y transformadora.