675 Quien mantiene quien Jheshvan 5755
Esta profunda enseñanza del Rab Shemtob, titulada originalmente ‘675 Quien mantiene quien Jheshvan 5755’, aborda una de las preguntas más fundamentales sobre la relación entre el ser humano y lo Divino: ¿quién verdaderamente mantiene a quién en esta existencia? Esta conferencia del mes de Jeshván nos invita a reflexionar sobre la interdependencia espiritual y material que caracteriza nuestra experiencia humana.
El mes de Jeshván, también conocido como Mar-Jeshván (Jeshván amargo), es un período especial en el calendario hebreo que carece de festividades religiosas, lo que lo convierte en un tiempo ideal para la introspección y el crecimiento espiritual interno. Es precisamente en este contexto que el Rab Shemtob plantea esta pregunta esencial que desafía nuestras percepciones convencionales sobre la providencia divina y la responsabilidad humana.
La pregunta ‘¿quién mantiene a quién?’ toca el corazón mismo de la teología judía y la comprensión de nuestro rol en el mundo. Desde una perspectiva tradicional, podríamos afirmar categóricamente que es Hashem quien nos mantiene, nos sustenta y nos provee todo lo necesario para nuestra existencia. Sin embargo, la sabiduría jasídica y la enseñanza profunda de la Toráh nos revelan una realidad más compleja y matizada.
En esta enseñanza, el Rab Shemtob probablemente explora cómo nuestras acciones, nuestro estudio de Toráh, nuestras mitzvot y nuestra conducta ética no solo nos benefician a nosotros, sino que también, en cierto sentido metafísico, ‘mantienen’ y sustentan los mundos superiores. Esta es una enseñanza fundamental de la Kabalá y el pensamiento jasídico: que existe una reciprocidad cósmica donde nuestras acciones terrestres tienen repercusiones en los reinos espirituales más elevados.
La conferencia seguramente aborda el concepto de ‘Dirah beTajtonim’ – el deseo divino de tener una morada en los mundos inferiores. Esto implica que, aunque Hashem es infinito y no necesita nada de nosotros en términos convencionales, Él ha elegido crear un sistema donde nuestras acciones espirituales y físicas tienen un impacto real en la revelación de Su presencia en el mundo. En este sentido, nosotros ‘mantenemos’ la presencia divina en nuestro mundo a través de nuestro servicio espiritual.
El Rab Shemtob probablemente conecta esta enseñanza con textos clásicos del Talmud y Midrash que hablan sobre cómo el mundo se sostiene en mérito de diversos factores: el estudio de la Toráh por parte de los niños, las oraciones de los tzadikim, la caridad de los justos, y las acciones bondadosas de toda la humanidad. Esta perspectiva nos enseña que somos socios activos en el mantenimiento del orden cósmico y espiritual.
Además, esta enseñanza tiene profundas implicaciones para nuestro entendimiento del Parnasá (sustento) y la Hashgajá Pratit (providencia divina individual). Mientras que reconocemos que todo sustento proviene de Hashem, también comprendemos que nuestros esfuerzos, nuestro trabajo y nuestras acciones éticas son los vehículos a través de los cuales esta providencia se manifiesta en nuestras vidas.
La sabiduría compartida en esta conferencia del Jeshván 5755 nos invita a desarrollar una perspectiva más madura y sofisticada sobre nuestra relación con lo Divino, una que reconoce tanto nuestra dependencia absoluta de Hashem como nuestra responsabilidad y poder para influir en el mundo espiritual y físico que nos rodea.