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Rosh Jodashim 27 de Adar 5762

Esta clase magistral del Rab Shaul Malej, identificada como ‘Rosh Jodashim 27 de Adar 5762’, nos adentra en uno de los conceptos más fundamentales del judaísmo: la santificación del tiempo a través del establecimiento de los meses en el calendario hebreo. El término ‘Rosh Jodashim’ literalmente significa ‘cabeza de los meses’, haciendo referencia al mes de Nisán como el primer mes del año según la cuenta bíblica, tal como se establece en el libro de Éxodo.

La fecha específica mencionada, 27 de Adar del año 5762 (correspondiente a marzo de 2002 en el calendario gregoriano), sitúa esta enseñanza en un momento particularmente significativo del calendario judío. Adar es el último mes del año hebreo antes de Nisán, lo que convierte esta clase en una preparación espiritual e intelectual para el ciclo renovado que comenzaría con la llegada de Nisán y la proximidad de Pesaj.

El concepto de Rosh Jodashim tiene sus raíces en la Torá misma, específicamente en Éxodo 12:2, donde Dios instruye a Moisés y Aarón: ‘Este mes será para vosotros el primero de los meses; será el primer mes del año’. Esta declaración divina no solo establece un sistema calendárico, sino que introduce la revolucionaria idea judía de la santificación del tiempo. A diferencia de otras culturas antiguas que veían el tiempo como cíclico y repetitivo, el judaísmo aporta la visión de un tiempo lineal y progresivo, donde cada momento puede ser santificado y transformado.

La enseñanza del Rab Shemtob sobre este tema probablemente explora las múltiples dimensiones del calendario hebreo, incluyendo tanto sus aspectos halájicos (legales) como sus profundidades cabalísticas. El establecimiento de los meses no es meramente una cuestión técnica, sino un acto de participación divina en la creación continua del mundo. El Bet Din (tribunal rabínico) que proclamaba el nuevo mes basándose en el testimonio de testigos que habían visto la luna nueva, ejercía una función casi profética, actuando como socios de Dios en la estructuración del tiempo sagrado.

El mes de Adar, en cuyo final se sitúa esta clase, posee características únicas en el calendario judío. Es el mes de Purim, la festividad que celebra la salvación del pueblo judío en el imperio persa, y tradicionalmente es considerado un tiempo de alegría especial. La frase talmúdica ‘Mishenijnas Adar marbin besimjá’ (cuando entra Adar, aumentamos en alegría) refleja el carácter especial de este período. Esta atmósfera de alegría y renovación proporciona un contexto ideal para reflexionar sobre los ciclos temporales y la renovación espiritual que representa cada Rosh Jódesh.

La profundidad cabalística del tema se revela en los textos del Zohar y otras fuentes místicas, que ven en cada mes una emanación espiritual particular, asociada con diferentes sefirot y energías divinas. Adar se conecta tradicionalmente con la risa y la alegría divina, mientras que Nisán representa el despertar y la libertad. Esta transición que marca el final de Adar es, por tanto, un momento de preparación para la renovación primaveral, tanto física como espiritual.

La enseñanza también aborda probablemente las implicaciones prácticas del calendario hebreo en la vida judía contemporánea, incluyendo cómo los ciclos mensuales influyen en las observancias religiosas, las lecturas de la Torá, y el ritmo espiritual del año. El conocimiento profundo de estos ciclos permite al judío observante vivir en armonía con los ritmos divinos del cosmos, transformando el tiempo ordinario en tiempo sagrado a través de la conciencia y la intención apropiadas.