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Besada vs Apegada – 16 Sivan 5772

En esta profunda conferencia titulada originalmente ‘Besada vs Apegada – 16 Sivan 5772’, el Rab Shaul Malej nos invita a explorar una distinción fundamental en la experiencia espiritual judía: la diferencia entre estar ‘besada’ (bendecida) y estar ‘apegada’ a lo divino. Esta enseñanza, impartida durante el mes hebreo de Siván, época de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, cobra especial relevancia al conectar estos conceptos con el momento más trascendental de la historia del pueblo judío. El término ‘besada’ hace referencia a un estado de bendición que proviene de una fuente externa, donde la persona recibe influencia divina de manera pasiva. Esta condición puede manifestarse en momentos de inspiración súbita, experiencias místicas espontáneas o estados de elevación espiritual que surgen sin un esfuerzo consciente previo. La bendición llega como un regalo, como un beso divino que toca el alma y la eleva momentáneamente hacia dimensiones superiores de conciencia. Sin embargo, esta experiencia, aunque intensa y transformadora en el momento, puede carecer de permanencia si no se acompaña de un trabajo interior profundo. Por el contrario, el concepto de ‘apegada’ sugiere una conexión activa, consciente y sostenida con lo sagrado. Proviene del término hebreo ‘dvekut’, que representa uno de los ideales más elevados en la tradición jasídica y cabalística. Esta forma de conexión requiere dedicación, disciplina espiritual y un compromiso constante con las prácticas que nutren el alma. La persona apegada no depende únicamente de momentos de inspiración externa, sino que ha desarrollado la capacidad de mantener una relación íntima y continua con la presencia divina a través del estudio de Torá, la oración consciente, el cumplimiento de mitzvot con intención elevada y el refinamiento constante de sus cualidades de carácter. El Rab Malej probablemente explora cómo estas dos modalidades de experiencia espiritual se complementan en el camino del crecimiento judío. Mientras que los momentos de bendición divina pueden servir como catalizadores para despertar el anhelo espiritual, es el cultivo del apego consciente lo que permite sostener y profundizar esa conexión a lo largo del tiempo. Esta enseñanza resulta especialmente pertinente en el mes de Siván, cuando conmemoramos Shavuot y la entrega de la Torá, momento en que el pueblo judío experimentó tanto la bendición divina suprema como el compromiso de mantener una relación permanente con los preceptos divinos. La diferencia entre ambos estados también puede comprenderse desde la perspectiva del libre albedrío y la responsabilidad personal en el crecimiento espiritual. Mientras que ser ‘besada’ puede ocurrir independientemente de nuestros méritos o esfuerzos, estar ‘apegada’ requiere una elección consciente y un trabajo continuo de autodesarrollo y conexión con lo trascendente.