El Espacio y el Tiempo – 22 de Sivan
En esta profunda enseñanza titulada originalmente ‘El Espacio y el Tiempo – 22 de Sivan’, el Rab Shaul Malej nos invita a explorar uno de los conceptos más fascinantes y complejos de la filosofía judía: la naturaleza del espacio y el tiempo desde la perspectiva de la Torá y la tradición rabínica. Esta conferencia, impartida en el mes hebreo de Sivan, nos adentra en las dimensiones más profundas de la existencia física y espiritual según el judaísmo.
La concepción judía del tiempo trasciende la mera cronología lineal que conocemos en el mundo secular. Según las enseñanzas de nuestros sabios, el tiempo posee una dimensión sagrada que se revela a través de los ciclos de la vida judía: el Shabat, las festividades, los años sabáticos y jubilares. Cada momento tiene su propio carácter espiritual y su potencial único para la elevación del alma y la conexión con lo Divino.
En cuanto al espacio, la Torá nos enseña que no todos los lugares son equivalentes en términos espirituales. Existe una jerarquía de santidad que se manifiesta en conceptos como la Tierra de Israel, Jerusalén, el Templo Sagrado, y finalmente el Kodesh haKodashim (Santo de los Santos). Esta gradación espacial refleja diferentes niveles de proximidad Divina y oportunidades para la experiencia espiritual.
El Rab Shaul Malej, con su característica profundidad y claridad, explora cómo estos conceptos se entrelazan en la experiencia judía cotidiana. La mitzvá de kidush hamakom (santificación del lugar) y kidush hazman (santificación del tiempo) se convierten en herramientas prácticas para transformar lo mundano en sagrado, elevando tanto el espacio físico como los momentos temporales a dimensiones de kedushah (santidad).
La fecha específica del 22 de Sivan tiene un significado particular en el calendario judío, situándose después de la festividad de Shavuot, cuando recibimos la Torá en el Monte Sinaí. Este timing no es casualidad, ya que la entrega de la Torá representa precisamente el momento en que lo infinito se manifestó en lo finito, cuando lo eterno se reveló en el tiempo y el espacio limitados de nuestro mundo físico.
La enseñanza aborda también conceptos cabalísticos fundamentales como los mundos superiores (olamot elyonim) y cómo estos se relacionan con nuestras dimensiones espaciales y temporales. La Kabalá nos enseña sobre los cuatro mundos: Asiyá (Acción), Yetzirá (Formación), Beriá (Creación) y Atzilut (Emanación), cada uno representando diferentes niveles de realidad que coexisten en el mismo espacio-tiempo pero en frecuencias espirituales distintas.
Esta conferencia es especialmente relevante para quienes buscan comprender cómo la sabiduría ancestral del judaísmo se relaciona con conceptos modernos de física cuántica y relatividad, mostrando cómo las enseñanzas de nuestros sabios anticiparon muchos descubrimientos científicos contemporáneos sobre la naturaleza del universo.
619 el mun de la 1 15 nov 00
En esta profunda conferencia del Rab Shemtob, grabada originalmente con el título ‘619 el mun de la 1 15 nov 00’, exploramos conceptos fundamentales sobre el orden divino y la primacía en la creación según las enseñanzas de la Toráh. El término ‘el mun’ puede referirse al mundo (‘olam’ en hebreo), sugiriendo una reflexión sobre ‘el mundo de la primera’, un concepto que abarca múltiples dimensiones en el pensamiento judío.
La idea de ‘la primera’ en el judaísmo trasciende el simple orden cronológico para adentrarse en conceptos profundos sobre la primacía espiritual y el orden cósmico establecido por el Creador. Según las enseñanzas talmúdicas y cabalísticas, existe una jerarquía espiritual en la creación donde ciertos elementos, momentos y experiencias ocupan un lugar primordial en el plan divino.
En el contexto de la Toráh, encontramos múltiples referencias a ‘primeras’ que tienen significado especial: el primer día de la semana, la primera luz, los primeros frutos (bikurim), el primogénito (peter rejem), y la primera revelación. Cada uno de estos conceptos encierra enseñanzas profundas sobre la naturaleza divina y nuestra relación con lo sagrado.
El concepto del ‘mundo de la primera’ puede también relacionarse con la idea cabalística de los mundos superiores (olamot elyonim), donde la primera emanación divina establece el patrón para toda la creación subsecuente. En este contexto, entender ‘el mundo de la primera’ significa comprender cómo los arquetipos divinos se manifiestan en nuestra realidad física.
Las enseñanzas jasídicas, que el Rab Shemtob frecuentemente incorpora en sus conferencias, nos recuerdan que cada ‘primera vez’ en nuestra vida espiritual tiene un poder especial. La primera vez que estudiamos un texto sagrado, la primera vez que cumplimos una mitzvá con verdadera intención (kavanah), o la primera vez que experimentamos una conexión genuina con lo divino, estas experiencias crean impresiones duraderas en el alma.
En el ámbito de la halajá (ley judía), también encontramos la importancia de ‘lo primero’: las primeras bendiciones del día, la primera comida del Shabat, y los primeros momentos de las festividades. Estos no son simplemente rituales cronológicos, sino oportunidades para establecer la intención correcta y conectar con la energía espiritual específica de cada ocasión.
El Rab Shemtob, con su característica profundidad y accesibilidad, probablemente explora en esta conferencia cómo podemos aplicar estos conceptos elevados a nuestra vida cotidiana. La comprensión del ‘mundo de la primera’ nos invita a reconocer la santidad inherente en los comienzos, a valorar las oportunidades de renovación que se nos presentan constantemente, y a entender que cada momento puede ser un ‘primer momento’ si lo abordamos con la conciencia adecuada.
Esta enseñanza resuena especialmente en una época donde la rutina puede hacer que perdamos de vista lo sagrado en lo cotidiano. Al entender el mundo de la primera, recuperamos la capacidad de asombro y reconocimiento que caracteriza una vida espiritual auténtica.