Halajot de Januká – Orach Jayim 671
Esta conferencia del Rab Shemtob, titulada originalmente ‘Halajot de Januká – Orach Jayim 671’, presenta un estudio exhaustivo de las leyes halájicas relacionadas con la festividad de Januká, basándose en el código de ley judía Orach Jayim, específicamente en el capítulo 671. Esta clase fue impartida el 28 de Kislev de 5770, durante los días previos a la celebración de Januká, ofreciendo una perspectiva profunda y detallada sobre las observancias rituales de esta importante festividad.
Januká, conocida como la Festividad de las Luces, conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén tras su recuperación de manos de los griegos seléucidas en el siglo II antes de la era común. La festividad se extiende por ocho días y noches, comenzando el 25 de Kislev, y se caracteriza principalmente por el encendido de la janukiá o menorá de ocho brazos, junto con diversas costumbres y rituales que han sido cuidadosamente codificados en la literatura halájica.
El Orach Jayim, parte del Shulján Aruj compilado por el Rab Yosef Karo en el siglo XVI, constituye una de las fuentes más autorizadas para la práctica halájica judía. El capítulo 671 se dedica específicamente a las leyes de Januká, abordando aspectos fundamentales como los horarios apropiados para el encendido, las bendiciones requeridas, la ubicación correcta de la janukiá, y las regulaciones especiales que aplican durante estos días festivos.
En esta enseñanza, el Rab Shemtob explora minuciosamente las diversas dimensiones halájicas de Januká, incluyendo las diferencias de opinión entre las autoridades talmúdicas y pos-talmúdicas. Se analiza la controversia histórica entre Beit Shamai y Beit Hilel sobre el orden del encendido, donde Beit Shamai sostenía que se debía comenzar con ocho velas el primer día y disminuir cada noche, mientras que Beit Hilel, cuya opinión prevaleció, estableció que se debía comenzar con una vela y aumentar progresivamente cada noche.
La clase profundiza en las tres bendiciones asociadas con el encendido de la janukiá: ‘Lehadlik ner shel Januká’ (para encender la vela de Januká), ‘She’asá nisim la’avoteinu’ (quien hizo milagros para nuestros ancestros), y ‘Shehejeianu’ (quien nos ha mantenido con vida), esta última recitada únicamente la primera noche. Se examinan también las circunstancias especiales que pueden afectar estas bendiciones, como cuando alguien no ha podido cumplir con la mitzvá en el momento apropiado.
Otro aspecto central que aborda el Rab Shemtob son las regulaciones sobre el lugar apropiado para el encendido. La tradición establece que idealmente la janukiá debe colocarse en una ventana que dé hacia la vía pública, a una altura específica, para cumplir con el principio de ‘pirsumei nisa’ (publicar el milagro). Sin embargo, en circunstancias donde esto no es posible o seguro, se discuten las alternativas halájicamente aceptables.
La enseñanza también explora las leyes relacionadas con quién puede encender las velas, incluyendo las regulaciones que aplican a mujeres, menores de edad, y visitantes en hogares ajenos. Se analizan las responsabilidades del jefe de familia y cómo se distribuyen las obligaciones rituales entre los miembros del hogar.
Este shiur representa una oportunidad invaluable para comprender no solo las prescripciones prácticas de Januká, sino también su significado espiritual más profundo. El Rab Shemtob conecta la observancia ritual con las lecciones históricas y teológicas de la festividad, explorando cómo el milagro del aceite que ardió durante ocho días simboliza la resistencia espiritual del pueblo judío y la intervención divina en momentos críticos de la historia judía.
Clase 134: El Milagro del Aceite en Janucá
Esta conferencia magistral del Rab Shaul Malej Shemtob, identificada como ‘Clase 134: El Milagro del Aceite en Janucá’, nos adentra en las profundidades espirituales de uno de los milagros más emblemáticos del judaísmo: el Nes HaShemen, el milagro del aceite que ardió durante ocho días en el Templo de Jerusalén.
Janucá, conocida también como la Festividad de las Luces, conmemora un evento histórico que trasciende lo meramente físico para convertirse en un símbolo eterno de la victoria de la luz sobre la oscuridad, de lo sagrado sobre lo profano. Durante la revuelta macabea en el siglo II a.C., cuando los judíos lograron recuperar el Templo Sagrado de manos de los griegos seléucidas, se encontraron con que apenas quedaba aceite puro suficiente para encender la Menorá durante un solo día. Milagrosamente, ese aceite ardió durante ocho días completos, el tiempo necesario para preparar nuevo aceite consagrado.
En esta sijá (charla) en hebreo, el Rab Shemtob explora las dimensiones místicas y halájicas de este milagro fundamental. El aceite en la tradición judía representa no solo la luz física, sino la sabiduría divina, la pureza espiritual y la conexión ininterrumpida entre el pueblo judío y el Todopoderoso. La enseñanza jasídica entiende que cada elemento de este milagro contiene lecciones profundas para nuestro crecimiento espiritual personal.
El número ocho en la Kabalá representa lo que trasciende el orden natural, simbolizado por el siete. Los ocho días de Janucá nos enseñan sobre la capacidad del alma judía de elevarse por encima de las limitaciones naturales y conectar con lo infinito. Esta clase examina cómo el milagro del aceite no fue simplemente un evento histórico, sino una manifestación de la fuerza espiritual eterna que permite al pueblo judío mantener su identidad y misión a través de los milenios.
El Rab Shemtob probablemente aborda en esta enseñanza las leyes específicas de Janucá, incluyendo el encendido de la Janukiá, las bendiciones correspondientes, y el significado de cada noche de la festividad. La tradición nos enseña que cada noche de Janucá tiene su propia energía espiritual única, y que el aceite que encendemos en nuestros hogares conecta directamente con aquel aceite milagroso del Templo.
La fecha de esta clase, del año 5768 según el calendario hebreo, sitúa la enseñanza durante la época de Janucá, ofreciendo una oportunidad única de profundizar en el significado de la festividad mientras se vive en tiempo real. Esta proximidad temporal permite una conexión más intensa con las energías espirituales propias de estos días sagrados.
La perspectiva jasídica, que caracteriza las enseñanzas del Rab Shemtob, ilumina cómo el milagro del aceite refleja la naturaleza del alma judía: pequeña en cantidad pero infinita en su capacidad de iluminar y santificar el mundo. Cada judío porta dentro de sí esa chispa divina que, como el aceite del Templo, puede arder mucho más allá de sus limitaciones aparentes cuando está conectada con su fuente espiritual.