759 no dejes de sembrar 20 jhesvan 5772
En esta profunda conferencia titulada originalmente ‘759 no dejes de sembrar 20 jhesvan 5772’, el Rab Shemtob nos invita a reflexionar sobre uno de los conceptos más fundamentales en la enseñanza judía: la importancia de la perseverancia en nuestros esfuerzos espirituales y materiales, sin importar las circunstancias que enfrentemos.
El concepto de ‘no dejar de sembrar’ tiene raíces profundas en la sabiduría talmúdica y en las enseñanzas de nuestros sabios. Como nos enseña el Talmud en el tratado de Avot de Rabí Natán: ‘Si tienes una planta en tu mano y te dicen que viene el Mesías, primero planta y después ve a recibir al Mesías’. Esta enseñanza nos habla de la importancia de mantener nuestra fe activa y productiva, continuando con nuestras responsabilidades y crecimiento espiritual independientemente de las circunstancias externas.
Durante el mes de Jeshvan, también conocido como Marjeshvan, nos encontramos en un período único del calendario hebreo. Este mes, que no contiene festividades mayores, nos invita a la introspección y al trabajo interno constante. Es precisamente en estos momentos de aparente calma cuando debemos aplicar el principio de ‘no dejar de sembrar’, manteniendo nuestra conexión espiritual y nuestros esfuerzos de crecimiento personal.
El Rab Shemtob, en su característica sabiduría, probablemente explora cómo este concepto se aplica a diferentes aspectos de nuestra vida judía. En el ámbito del estudio de Torá, significa mantener una rutina constante de aprendizaje, sin permitir que las dificultades o la falta de motivación momentánea nos detengan. En las relaciones interpersonales, implica seguir sembrando bondad y comprensión, incluso cuando no vemos frutos inmediatos.
La metáfora agrícola es particularmente poderosa en la tradición judía. La Torá misma utiliza frecuentemente imágenes de siembra y cosecha para enseñarnos sobre la recompensa divina y el crecimiento espiritual. En el libro de Eclesiastés (Kohelet) encontramos: ‘Por la mañana siembra tu semilla, y por la tarde no dejes reposar tu mano, porque no sabes cuál prosperará, si esta o aquella, o si ambas serán igualmente buenas’.
Esta enseñanza se vuelve especialmente relevante en los desafíos de la vida moderna, donde a menudo buscamos resultados inmediatos y nos desalentamos cuando no vemos progresos rápidos en nuestro crecimiento espiritual o en nuestros emprendimientos. El mensaje del Rab Shemtob nos recuerda que la fe judía nos enseña sobre la importancia de la constancia y la confianza en el plan divino.
En el contexto del servicio divino (avodá), ‘no dejar de sembrar’ significa mantener nuestras prácticas rituales y espirituales incluso en momentos de sequía espiritual. Esto incluye la oración diaria, el cumplimiento de las mitzvot, y la búsqueda constante de oportunidades para realizar actos de bondad (jesed).
El número 759 de esta serie de enseñanzas del Rab Shemtob representa la continuidad y dedicación en la transmisión de sabiduría judía, siendo él mismo un ejemplo viviente del principio que enseña: nunca dejar de sembrar conocimiento y inspiración en las almas de quienes lo escuchan.
Sigo luchando – Sivan 5755
Esta profunda enseñanza del Rab Shemtob, originalmente titulada ‘Sigo luchando – Sivan 5755’, nos invita a reflexionar sobre uno de los conceptos más fundamentales del crecimiento espiritual judío: la lucha constante del alma por elevarse y mantenerse conectada con lo Divino. El título mismo evoca la famosa lucha de nuestro patriarca Yaakov con el ángel, episodio que le valió el nombre de Israel, que significa ‘el que lucha con Dios’. En el mes de Siván, tiempo de la entrega de la Toráh en el monte Sinaí, esta reflexión cobra especial relevancia, ya que nos recuerda que recibir la Toráh no fue un evento pasivo, sino el inicio de una lucha espiritual constante por internalizar y vivir sus enseñanzas. El Rab Shemtob nos enseña que la perseverancia en la fe no significa ausencia de dificultades, sino la capacidad de continuar adelante a pesar de los obstáculos. Esta lucha espiritual, conocida en la tradición jasídica como el trabajo del alma (avodát hanéfesh), implica un constante proceso de autoexamen, teshuvá (retorno) y crecimiento personal. Durante Siván, mes que contiene la festividad de Shavut y la entrega de la Toráh, somos llamados a renovar nuestro compromiso con el estudio y la práctica de los preceptos divinos. La enseñanza del Rab aborda cómo mantener esta conexión espiritual en medio de las pruebas de la vida cotidiana. En la tradición judía, la lucha no es vista como algo negativo, sino como una oportunidad de crecimiento. Cada desafío que enfrentamos en nuestro camino espiritual es una invitación a profundizar nuestra emunah (fe) y bitajón (confianza) en el Creador. El Rab Shemtob explora cómo los tzadikim (justos) de todas las generaciones han enfrentado momentos de oscuridad y duda, pero han encontrado en la Toráh y en la oración las herramientas necesarias para perseverar. Esta conferencia ofrece perspectivas prácticas sobre cómo aplicar estos principios en nuestra vida diaria, transformando las dificultades en oportunidades de crecimiento espiritual. La fecha de esta enseñanza, correspondiente al año 5755 en el calendario hebreo, nos sitúa en un momento histórico específico, pero sus mensajes trascienden el tiempo y continúan siendo relevantes para quienes buscan fortalecer su conexión con lo sagrado. El Rab nos guía a través de textos clásicos de la literatura rabínica y jasídica que iluminan este tema universal de la perseverancia espiritual.