Shiur Janucá: Shemen min ha-Tzedaka (Aceite de la Caridad)
Esta profunda enseñanza del Rab Shaul Malej, presentada en el marco del Kolel Boker y referenciada como ‘Shiur Janucá: Shemen min ha-Tzedaka (Aceite de la Caridad)’, explora la conexión espiritual entre el milagro del aceite de Janucá y la práctica fundamental de la tzedaká en el judaísmo. La clase, impartida durante el mes de Jeshván, nos prepara para la próxima festividad de Janucá con una perspectiva única sobre el significado del aceite sagrado.
El título hebreo ‘Shemen min ha-Tzedaka’ revela una enseñanza profunda sobre cómo la caridad y la justicia social se relacionan con el milagro lumínico de Janucá. En la tradición judía, el aceite no solo representa la luz física que ardió durante ocho días en el Templo, sino también la luz espiritual que se genera cuando practicamos actos de bondad y justicia. Esta conexión nos enseña que el verdadero milagro de Janucá trasciende el aspecto histórico para convertirse en una lección eterna sobre la generosidad y la responsabilidad hacia nuestro prójimo.
La tzedaká, frecuentemente traducida como caridad, tiene un significado mucho más profundo en el pensamiento judío. Deriva de la raíz hebrea ‘tzedek’, que significa justicia, sugiriendo que dar a los necesitados no es un acto opcional de bondad, sino una obligación moral fundamental. El Rab Shemtob, a través de las enseñanzas del Rab Shaul Malej, probablemente explora cómo esta obligación se relaciona con la preparación espiritual para Janucá y cómo podemos encender no solo las velas físicas de la janukiá, sino también la luz interior que surge de nuestros actos justos.
El timing de esta enseñanza, durante el mes de Jeshván, es significativo. Jeshván, conocido también como Mar-Jeshván (Jeshván amargo), es el único mes del año judío que no contiene festividades religiosas. Sin embargo, es precisamente en estos momentos aparentemente ordinarios cuando las enseñanzas sobre la tzedaká cobran mayor relevancia, recordándonos que la santidad no se limita a los días festivos, sino que debe permear toda nuestra existencia.
En el contexto halájico, la clase probablemente aborda las leyes específicas relacionadas con la tzedaká durante Janucá, incluyendo las costumbres de dar dinero adicional durante la festividad, conocido como ‘dmei Janucá’. Esta práctica refuerza la conexión entre el milagro del aceite y nuestra responsabilidad de compartir nuestros recursos con aquellos menos afortunados, creando así nuestros propios milagros de luz y esperanza en el mundo.
La dimensión mística de esta enseñanza sugiere que cada acto de tzedaká es como una gota de aceite puro que contribuye al gran recipiente espiritual de la humanidad. Así como el aceite del Templo se purificó y multiplicó milagrosamente, nuestros actos de bondad se purifican y expanden, creando ondas de luz que trascienden nuestro entendimiento inmediato. Esta perspectiva cabalística del ‘aceite de la caridad’ nos invita a ver cada oportunidad de dar como una participación directa en el milagro continuo de Janucá.
La enseñanza del Rab Shemtob nos recuerda que la verdadera celebración de Janucá requiere tanto el encendido de las velas como el encendido de nuestros corazones hacia las necesidades de otros, convirtiendo cada acto de tzedaká en un recipiente sagrado que contiene la luz divina.
Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)
Esta conferencia profunda del Rab Shaul Malej, titulada originalmente ‘Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)’, explora uno de los episodios más significativos y transformadores en la historia del pueblo judío: la muerte de los diez espías que trajeron un informe negativo sobre la Tierra Prometida.
El 17 de Elul marca una fecha de profunda reflexión en el calendario judío, recordando el momento en que murieron los diez de los doce espías (meraglim) enviados por Moshé para explorar la Tierra de Israel. Este episodio, narrado en Parashat Shelaj, representa una lección fundamental sobre la fe, el temor y las consecuencias de nuestras palabras y perspectivas.
La historia de los espías constituye un punto de inflexión crucial en el camino del pueblo judío hacia la Tierra Prometida. Mientras que Yehoshúa bin Nun y Kalev ben Yefuné trajeron un informe positivo, enfatizando la bondad de la tierra y la confianza en la ayuda Divina, los otros diez espías se enfocaron en los obstáculos y las dificultades, sembrando temor y desaliento entre el pueblo. Sus palabras negativas provocaron el llanto del pueblo y, según nuestros sabios, establecieron el precedente para futuras tragedias que ocurrirían en esa misma fecha en el calendario judío.
En esta enseñanza, el Rab Malej profundiza en las dimensiones espirituales y psicológicas de este episodio. El concepto de ‘mitat meraglim’ (la muerte de los espías) no solo se refiere al castigo físico que recibieron, sino también a las lecciones eternas sobre cómo nuestra percepción de la realidad puede moldear nuestro destino. Los espías poseían todas las capacidades necesarias para cumplir su misión exitosamente: eran líderes respetados, personas de gran sabiduría y espiritualidad, y habían sido testigos de innumerables milagros en el desierto. Sin embargo, permitieron que el temor nublara su visión y su fe.
El mes de Elul, conocido como el mes de la preparación espiritual antes de las Yamim Noraim (Días Temibles) de Rosh Hashaná y Yom Kipur, proporciona el contexto perfecto para reflexionar sobre esta enseñanza. Durante Elul, tradicionalmente nos enfocamos en el proceso de teshuvá (arrepentimiento) y en la evaluación honesta de nuestras acciones y actitudes. La fecha del 17 de Elul nos invita a examinar nuestras propias tendencias a enfocarnos en los aspectos negativos de nuestras circunstancias, y a considerar cómo nuestras palabras y perspectivas afectan no solo a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean.
La enseñanza jasídica encuentra en este episodio múltiples capas de significado. El concepto de ‘lashón hará’ (habla negativa) se ve claramente ejemplificado en las palabras de los espías, demostrando el poder destructivo del discurso negativo, incluso cuando está técnicamente basado en hechos verdaderos. Los espías no mintieron sobre lo que vieron, pero su interpretación y presentación de los hechos careció de fe y esperanza.
Además, este episodio nos enseña sobre la importancia de la perspectiva en nuestra vida espiritual. Kalev y Yehoshúa vieron exactamente lo mismo que los otros espías, pero su informe fue radicalmente diferente porque su perspectiva estaba impregnada de fe y confianza en la Providencia Divina. Esto nos recuerda que la realidad objetiva es solo una parte de la ecuación; nuestra interpretación y respuesta a esa realidad es igualmente crucial.
Esta conferencia del Kolel Boker proporciona herramientas prácticas para aplicar estas lecciones ancestrales a nuestras vidas contemporáneas, especialmente relevantes durante el período de introspección de Elul, preparándonos para enfrentar nuestros desafíos con una perspectiva renovada de fe y esperanza.
Sijha Lu Ami Shomea Li – 7 de Elul 5769
Esta profunda clase de Torá, titulada originalmente ‘Sijha Lu Ami Shomea Li – 7 de Elul 5769’, nos transporta a una enseñanza fundamental sobre la relación entre el pueblo judío y la Divina Providencia. El título, que significa ‘Ojalá mi pueblo me escuchara’, proviene del Salmo 81 y constituye uno de los versículos más emotivos de la literatura bíblica, donde el Creador expresa Su anhelo por la cercanía espiritual de Sus hijos.
Impartida durante el mes de Elul del año 5769 (septiembre de 2009), esta sijá cobra especial relevancia al encontrarse en el período de mayor introspección del calendario judío. Elul, conocido como el mes de la misericordia y el perdón, prepara espiritualmente al pueblo judío para los Días Temibles de Rosh Hashaná y Yom Kipur. Durante estos treinta días, la tradición enseña que el Rey se encuentra en el campo, más accesible que nunca a las súplicas y el arrepentimiento sincero de Sus súbditos.
El Rab Shaul Malej desarrolla magistralmente el concepto de ‘Lu Ami Shomea Li’, explorando las dimensiones del escuchar en el judaísmo. No se trata simplemente de oír palabras, sino de interiorizar, comprender y actuar conforme a la voluntad divina. Esta enseñanza jasídica profundiza en cómo el acto de escuchar trasciende lo meramente auditivo para convertirse en una experiencia transformadora del alma.
La clase examina las implicaciones halájicas y filosóficas de este versículo, analizando comentarios clásicos de los grandes maestros del pueblo judío. Se explora cómo Rashi, el Ramban, y otros comentaristas medievales interpretaron este clamor divino, y qué enseñanzas prácticas podemos extraer para nuestra vida cotidiana. El enfoque jasídico, característico de las enseñanzas del Rab Shemtob, ilumina aspectos místicos y cabalísticos de este texto sagrado.
Durante el desarrollo de la sijá, se abordan temas centrales como la teshuvá (arrepentimiento), la emuná (fe), y el concepto de devekut (apego a lo divino). El mes de Elul, con sus rituales especiales como el toque del shofar cada mañana y la recitación de los Salmos penitenciales, proporciona el marco perfecto para esta reflexión profunda sobre nuestra relación con el Todopoderoso.
La enseñanza también explora la dimensión comunitaria del versículo. ‘Mi pueblo’ sugiere que la escucha no es únicamente individual, sino colectiva. El pueblo de Israel, como entidad espiritual, está llamado a desarrollar una sensibilidad especial hacia la voz divina que se manifiesta a través de la Torá, las mitzvot y los acontecimientos históricos.
Esta clase forma parte del Kolel Boker, programa de estudios matutinos que combina el aprendizaje tradicional con la espiritualidad jasídica. El formato de sijá permite una exploración más libre y profunda de los temas, conectando textos antiguos con realidades contemporáneas y ofreciendo herramientas prácticas para el crecimiento espiritual.