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Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)

Esta conferencia profunda del Rab Shaul Malej, titulada originalmente ‘Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)’, explora uno de los episodios más significativos y transformadores en la historia del pueblo judío: la muerte de los diez espías que trajeron un informe negativo sobre la Tierra Prometida.

El 17 de Elul marca una fecha de profunda reflexión en el calendario judío, recordando el momento en que murieron los diez de los doce espías (meraglim) enviados por Moshé para explorar la Tierra de Israel. Este episodio, narrado en Parashat Shelaj, representa una lección fundamental sobre la fe, el temor y las consecuencias de nuestras palabras y perspectivas.

La historia de los espías constituye un punto de inflexión crucial en el camino del pueblo judío hacia la Tierra Prometida. Mientras que Yehoshúa bin Nun y Kalev ben Yefuné trajeron un informe positivo, enfatizando la bondad de la tierra y la confianza en la ayuda Divina, los otros diez espías se enfocaron en los obstáculos y las dificultades, sembrando temor y desaliento entre el pueblo. Sus palabras negativas provocaron el llanto del pueblo y, según nuestros sabios, establecieron el precedente para futuras tragedias que ocurrirían en esa misma fecha en el calendario judío.

En esta enseñanza, el Rab Malej profundiza en las dimensiones espirituales y psicológicas de este episodio. El concepto de ‘mitat meraglim’ (la muerte de los espías) no solo se refiere al castigo físico que recibieron, sino también a las lecciones eternas sobre cómo nuestra percepción de la realidad puede moldear nuestro destino. Los espías poseían todas las capacidades necesarias para cumplir su misión exitosamente: eran líderes respetados, personas de gran sabiduría y espiritualidad, y habían sido testigos de innumerables milagros en el desierto. Sin embargo, permitieron que el temor nublara su visión y su fe.

El mes de Elul, conocido como el mes de la preparación espiritual antes de las Yamim Noraim (Días Temibles) de Rosh Hashaná y Yom Kipur, proporciona el contexto perfecto para reflexionar sobre esta enseñanza. Durante Elul, tradicionalmente nos enfocamos en el proceso de teshuvá (arrepentimiento) y en la evaluación honesta de nuestras acciones y actitudes. La fecha del 17 de Elul nos invita a examinar nuestras propias tendencias a enfocarnos en los aspectos negativos de nuestras circunstancias, y a considerar cómo nuestras palabras y perspectivas afectan no solo a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean.

La enseñanza jasídica encuentra en este episodio múltiples capas de significado. El concepto de ‘lashón hará’ (habla negativa) se ve claramente ejemplificado en las palabras de los espías, demostrando el poder destructivo del discurso negativo, incluso cuando está técnicamente basado en hechos verdaderos. Los espías no mintieron sobre lo que vieron, pero su interpretación y presentación de los hechos careció de fe y esperanza.

Además, este episodio nos enseña sobre la importancia de la perspectiva en nuestra vida espiritual. Kalev y Yehoshúa vieron exactamente lo mismo que los otros espías, pero su informe fue radicalmente diferente porque su perspectiva estaba impregnada de fe y confianza en la Providencia Divina. Esto nos recuerda que la realidad objetiva es solo una parte de la ecuación; nuestra interpretación y respuesta a esa realidad es igualmente crucial.

Esta conferencia del Kolel Boker proporciona herramientas prácticas para aplicar estas lecciones ancestrales a nuestras vidas contemporáneas, especialmente relevantes durante el período de introspección de Elul, preparándonos para enfrentar nuestros desafíos con una perspectiva renovada de fe y esperanza.

Turismo y Espionaje

En esta profunda reflexión titulada originalmente ‘Turismo y Espionaje’, el Rab Shaul Malej nos invita a explorar una perspectiva única sobre los conceptos de viaje, observación y discernimiento desde la óptica de la sabiduría judía. Esta enseñanza, correspondiente al mes de Siván del año hebreo 5755, nos presenta una mirada fascinante sobre cómo la Torá entiende la diferencia entre el simple acto de viajar y la observación con propósito espiritual.

El concepto de ‘turismo’ en el contexto judío trasciende la mera recreación o entretenimiento. La tradición hebrea ha valorado históricamente los viajes con propósito, desde las peregrinaciones al Templo de Jerusalén durante las festividades de Pesaj, Shavuot y Sucot, hasta los viajes de estudio y comercio que caracterizaron la vida judía durante milenios. El Rab Malej probablemente explora cómo estos desplazamientos físicos pueden convertirse en jornadas de crecimiento espiritual y autoconocimiento.

Por otro lado, el concepto de ‘espionaje’ adquiere una dimensión particular cuando se examina a través del prisma de la tradición judía. Los meraglim (espías) que Moshé envió a explorar la Tierra Prometida representan un episodio fundamental en la narrativa bíblica, cargado de enseñanzas sobre fe, percepción y la capacidad humana de interpretar la realidad según nuestras predisposiciones internas. Esta historia, narrada en el libro de Números, nos enseña sobre las consecuencias de observar con temor versus observar con confianza en la Providencia Divina.

El mes de Siván, en el cual se enmarca esta enseñanza, tiene una significación especial en el calendario judío, ya que es el mes en el que se celebra Shavuot, la festividad que conmemora la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Esta conexión temporal puede sugerir que la reflexión del Rab Malej vincula los conceptos de turismo y espionaje con la recepción de la sabiduría divina y cómo esta debe guiar nuestra forma de observar y movernos por el mundo.

La perspectiva judía sobre la observación y el discernimiento se basa en el concepto de ‘jojmá’ (sabiduría) y ‘biná’ (entendimiento), cualidades que nos permiten no solo ver superficialmente, sino comprender las dimensiones más profundas de la realidad. Cuando viajamos o exploramos nuevos territorios, físicos o espirituales, la tradición nos enseña a hacerlo con una conciencia elevada, buscando siempre las chispas divinas ocultas en cada experiencia.

El Rab Malej probablemente aborda cómo el judío debe aproximarse a lo desconocido, manteniendo un equilibrio entre la curiosidad natural del ser humano y la cautela necesaria para preservar su integridad espiritual. Esta tensión entre exploración y preservación ha sido una constante en la experiencia judía a lo largo de la historia, desde los tiempos bíblicos hasta la modernidad.

Esta enseñanza también puede tocar el tema de cómo desarrollar una mirada aguda y discerniente, capaz de distinguir entre lo superficial y lo esencial, entre lo aparente y lo verdadero. La tradición jasídica, en particular, enfatiza la importancia de desarrollar ‘ojos que ven’ más allá de las apariencias, una habilidad crucial tanto para el viajero como para el observador espiritual.

La relevancia contemporánea de estos conceptos es inmensa, especialmente en una época donde los viajes y el intercambio cultural son más accesibles que nunca, pero donde también enfrentamos desafíos únicos para mantener nuestra identidad y valores espirituales en contextos diversos y cambiantes.