Conferencia grupo Gam Zoom. Rosh Jhodesh Mar-Jheshván 5786. Tema: “MURMURANDO”
Esta conferencia del Rab Shemtob, titulada originalmente ‘Conferencia grupo Gam Zoom. Rosh Jhodesh Mar-Jheshván 5786. Tema: MURMURANDO’, aborda uno de los temas más profundos y relevantes de la ética judía: la prohibición de murmurar o hablar lashón hará (lengua malvada). Presentada en el marco especial de Rosh Jódesh del mes de Jeshván, esta enseñanza cobra particular significado al comenzar un nuevo ciclo lunar dedicado a la reflexión espiritual y el crecimiento personal.
El tema del murmurar trasciende una simple prohibición social para convertirse en una piedra angular de la construcción del carácter judío. La Toráh nos enseña que las palabras tienen un poder creativo y destructivo inmenso, y que cada expresión que sale de nuestros labios debe ser cuidadosamente considerada. El murmurar, que incluye tanto el lashón hará (hablar mal de otros) como el rejilusá (chismorreo), representa una de las transgresiones más comunes pero también más dañinas en las relaciones humanas.
En el contexto de Rosh Jódesh Jeshván, conocido tradicionalmente como Mar-Jeshván (Jeshván amargo), este tema adquiere dimensiones adicionales. Este mes, que sigue inmediatamente a las festividades de Tishrei, nos invita a internalizar las enseñanzas y resoluciones espirituales del período anterior. La ausencia de festividades mayores en Jeshván nos brinda la oportunidad de trabajar en aspectos fundamentales de nuestro carácter, siendo el cuidado del habla uno de los más esenciales.
El Rab Shemtob probablemente explora cómo el murmurar no solo daña a quien es objeto del comentario, sino también corrompe el alma de quien habla y de quien escucha. Los sabios enseñan que el lashón hará mata a tres personas: quien lo dice, quien lo escucha y sobre quien se dice. Esta enseñanza radical nos invita a comprender que nuestras palabras no son neutras, sino que llevan consigo una carga espiritual que puede elevar o degradar el mundo que nos rodea.
La conferencia seguramente aborda las diferencias entre tipos de habla problemática: desde el lashón hará directo hasta formas más sutiles como la insinuación, el sarcasmo destructivo y el murmurar aparentemente ‘inocente’. Los textos clásicos como el Jofetz Jaim proporcionan guías detalladas sobre cuándo es permitido o incluso obligatorio compartir información negativa sobre otros, estableciendo parámetros claros para distinguir entre protección necesaria y gossip destructivo.
En el marco del grupo Gam Zoom, esta enseñanza cobra relevancia contemporánea particular. En la era digital, donde las comunicaciones son instantáneas y a menudo carecen del contexto emocional de la interacción cara a cara, el cuidado del habla se vuelve aún más crucial. Las redes sociales, los grupos de WhatsApp y las videoconferencias presentan nuevos desafíos y oportunidades para aplicar estos principios milenarios.
El Rab Shemtob probablemente ofrece herramientas prácticas para transformar nuestros patrones de habla, incluyendo técnicas de pausa antes de hablar, preguntas de autoevaluación sobre nuestras motivaciones al compartir información, y métodos para redirigir conversaciones que se desvían hacia territorio problemático. La tradición judía enseña que quien guarda su lengua protege su alma, y esta protección se extiende a toda la comunidad.
Una Palabra Mágica – 21 de Adar
En esta fascinante conferencia titulada originalmente ‘Una Palabra Mágica – 21 de Adar’ (audio a1196), el Rab Shaul Malej nos introduce a uno de los conceptos más profundos y transformadores de la sabiduría judía: el poder extraordinario de las palabras según la perspectiva de la Torá. Esta enseñanza, impartida durante el mes hebreo de Adar, nos revela cómo una sola palabra puede tener efectos mágicos y transformadores en nuestras vidas cuando es comprendida y utilizada según los principios sagrados de nuestras fuentes.
El concepto de ‘palabra mágica’ en el judaísmo trasciende cualquier noción superficial de magia o superstición. La tradición judía enseña que las palabras poseen un poder creativo intrínseco, tal como vemos en el mismo acto de la Creación, donde Dios crea el mundo a través de Sus palabras: ‘Y dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz’. Esta comprensión fundamental establece que las palabras no son meros sonidos o símbolos, sino fuerzas activas capaces de moldear la realidad.
En el contexto del mes de Adar, tradicionalmente asociado con la alegría y la festividad de Purim, esta enseñanza adquiere una dimensión especial. Adar es el mes donde experimentamos la transformación más dramática narrada en la Meguilá de Esther, donde las palabras de Hamán que buscaban la destrucción del pueblo judío se transforman, a través del poder de la palabra y la acción correcta, en salvación y regocijo. Esta inversión milagrosa ejemplifica perfectamente cómo las palabras pueden ser tanto destructivas como salvadoras.
La tradición cabalística enseña que cada letra hebrea contiene energías espirituales específicas, y cuando se combinan apropiadamente, pueden generar efectos profundos tanto en el plano espiritual como en el material. El Rab Shaul Malej probablemente explora en esta conferencia cómo identificar y utilizar estas ‘palabras mágicas’ que aparecen en nuestros textos sagrados, particularmente aquellas que tienen el poder de transformar situaciones difíciles, abrir puertas cerradas, o generar bendiciones en nuestras vidas.
Uno de los aspectos más relevantes de esta enseñanza es la comprensión de que ciertas palabras en hebreo funcionan como llaves espirituales. Por ejemplo, palabras como ‘Amén’, ‘Baruj’, o los diversos Nombres Divinos, cuando son pronunciadas con la intención correcta (kavanah) y en el contexto apropiado, pueden activar fuerzas espirituales superiores. El Talmud mismo nos enseña sobre el poder de palabras específicas, como cuando dice que quien responde ‘Amén’ con toda su fuerza, le abren las puertas del Paraíso.
Esta conferencia también aborda probablemente la responsabilidad que conlleva el conocimiento del poder de las palabras. La Torá nos advierte sobre el uso inadecuado del habla a través de las leyes de lashón hará (habla maliciosa), enseñándonos que así como las palabras pueden sanar y elevar, también pueden dañar y destruir. Por tanto, el conocimiento de estas ‘palabras mágicas’ viene acompañado de una profunda responsabilidad ética y espiritual.
El timing de esta enseñanza en el 21 de Adar es significativo, ya que nos encontramos en vísperas de Purim, la festividad que celebra cómo las palabras de decreto real se transformaron de maldición en bendición. Esta fecha nos recuerda que vivimos constantemente bajo la influencia de palabras – decretos divinos, bendiciones, plegarias – y que tenemos la capacidad de participar activamente en este proceso cósmico del habla sagrada.
Sijá Vayesheb – Lashon Hará y Tzaar
Esta conferencia del Rab Shemtob, titulada originalmente ‘Sijá Vayesheb – Lashon Hará y Tzaar’, nos adentra en uno de los temas más profundos y relevantes de la ética judía a través del estudio de la Parashá Vayesheb. Esta clase, impartida el 24 de Kislev de 5770 durante las sesiones vespertinas del Kolel, explora la intrincada relación entre el lashón hará (lengua maliciosa) y el tzaar (sufrimiento), revelando conexiones fundamentales que trascienden el análisis superficial del texto bíblico.
La Parashá Vayesheb, que narra los eventos cruciales en la vida de Yosef y sus hermanos, ofrece un laboratorio único para examinar las consecuencias devastadoras del lashón hará. El Rab Shemtob analiza cómo las palabras de Yosef sobre sus hermanos, aunque posiblemente bien intencionadas, desencadenaron una cadena de eventos que resultó en décadas de sufrimiento familiar. Esta enseñanza nos invita a reflexionar sobre el poder transformador – tanto constructivo como destructivo – de nuestras palabras.
El concepto de lashón hará en la tradición judía va mucho más allá de la simple prohibición de hablar mal de otros. Representa una comprensión profunda de cómo nuestras palabras moldean la realidad, afectan las relaciones y pueden causar daño espiritual irreparable. El Rab Shemtob explora las dimensiones halájicas de esta transgresión, examinando no solo las leyes específicas que la rigen, sino también sus implicaciones éticas y espirituales más amplias.
El tzaar, o sufrimiento, se presenta en esta sijá no como una experiencia meramente negativa, sino como un fenómeno complejo que puede servir tanto como consecuencia de nuestras acciones incorrectas como catalizador para el crecimiento espiritual. A través del prisma de los eventos en Vayesheb, se examina cómo el sufrimiento de Yosef en el pozo, en la casa de Potifar y en la prisión, aunque inicialmente causado por las acciones de sus hermanos, se convierte en el vehículo para su elevación espiritual y su eventual papel como salvador de su familia y de Egipto.
Las implicaciones halájicas discutidas en esta clase abarcan aspectos prácticos de cómo navegamos las complejidades de la comunicación en nuestra vida diaria. El Rab Shemtob proporciona orientación sobre cuándo es permisible e incluso obligatorio compartir información negativa sobre otros, explorando conceptos como ‘toélet’ (propósito constructivo) y las condiciones específicas que deben cumplirse para que tal comunicación sea halájicamente aceptable.
Esta enseñanza, impartida durante el mes de Kislev, resuena con particular intensidad durante este período del calendario hebreo, cuando nos preparamos para Janucá y reflexionamos sobre temas de luz y oscuridad, tanto literal como metafóricamente. La conexión entre nuestras palabras y las consecuencias que generan se vuelve especialmente relevante mientras contemplamos cómo podemos ser portadores de luz en el mundo.
El enfoque del Rab Shemtob integra perspectivas talmúdicas, midrásicas y cabalísticas, ofreciendo una comprensión multidimensional de estos conceptos fundamentales. Su análisis no se limita al texto bíblico, sino que incorpora enseñanzas de los grandes maestros del judaísmo, creando un tapiz rico de sabiduría que es tanto académicamente riguroso como prácticamente aplicable a la vida contemporánea.
Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)
Esta conferencia profunda del Rab Shaul Malej, titulada originalmente ‘Sijá: Yom Mitat Meraglim – 17 Elul (Día de la Muerte de los Espías)’, explora uno de los episodios más significativos y transformadores en la historia del pueblo judío: la muerte de los diez espías que trajeron un informe negativo sobre la Tierra Prometida.
El 17 de Elul marca una fecha de profunda reflexión en el calendario judío, recordando el momento en que murieron los diez de los doce espías (meraglim) enviados por Moshé para explorar la Tierra de Israel. Este episodio, narrado en Parashat Shelaj, representa una lección fundamental sobre la fe, el temor y las consecuencias de nuestras palabras y perspectivas.
La historia de los espías constituye un punto de inflexión crucial en el camino del pueblo judío hacia la Tierra Prometida. Mientras que Yehoshúa bin Nun y Kalev ben Yefuné trajeron un informe positivo, enfatizando la bondad de la tierra y la confianza en la ayuda Divina, los otros diez espías se enfocaron en los obstáculos y las dificultades, sembrando temor y desaliento entre el pueblo. Sus palabras negativas provocaron el llanto del pueblo y, según nuestros sabios, establecieron el precedente para futuras tragedias que ocurrirían en esa misma fecha en el calendario judío.
En esta enseñanza, el Rab Malej profundiza en las dimensiones espirituales y psicológicas de este episodio. El concepto de ‘mitat meraglim’ (la muerte de los espías) no solo se refiere al castigo físico que recibieron, sino también a las lecciones eternas sobre cómo nuestra percepción de la realidad puede moldear nuestro destino. Los espías poseían todas las capacidades necesarias para cumplir su misión exitosamente: eran líderes respetados, personas de gran sabiduría y espiritualidad, y habían sido testigos de innumerables milagros en el desierto. Sin embargo, permitieron que el temor nublara su visión y su fe.
El mes de Elul, conocido como el mes de la preparación espiritual antes de las Yamim Noraim (Días Temibles) de Rosh Hashaná y Yom Kipur, proporciona el contexto perfecto para reflexionar sobre esta enseñanza. Durante Elul, tradicionalmente nos enfocamos en el proceso de teshuvá (arrepentimiento) y en la evaluación honesta de nuestras acciones y actitudes. La fecha del 17 de Elul nos invita a examinar nuestras propias tendencias a enfocarnos en los aspectos negativos de nuestras circunstancias, y a considerar cómo nuestras palabras y perspectivas afectan no solo a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean.
La enseñanza jasídica encuentra en este episodio múltiples capas de significado. El concepto de ‘lashón hará’ (habla negativa) se ve claramente ejemplificado en las palabras de los espías, demostrando el poder destructivo del discurso negativo, incluso cuando está técnicamente basado en hechos verdaderos. Los espías no mintieron sobre lo que vieron, pero su interpretación y presentación de los hechos careció de fe y esperanza.
Además, este episodio nos enseña sobre la importancia de la perspectiva en nuestra vida espiritual. Kalev y Yehoshúa vieron exactamente lo mismo que los otros espías, pero su informe fue radicalmente diferente porque su perspectiva estaba impregnada de fe y confianza en la Providencia Divina. Esto nos recuerda que la realidad objetiva es solo una parte de la ecuación; nuestra interpretación y respuesta a esa realidad es igualmente crucial.
Esta conferencia del Kolel Boker proporciona herramientas prácticas para aplicar estas lecciones ancestrales a nuestras vidas contemporáneas, especialmente relevantes durante el período de introspección de Elul, preparándonos para enfrentar nuestros desafíos con una perspectiva renovada de fe y esperanza.
a1154 EL 3er. MANDAMIENTO 28 ADAR a 5765 8 Mar 05
Esta conferencia del Rab Shemtob, identificada como ‘a1154 EL 3er. MANDAMIENTO 28 ADAR a 5765 8 Mar 05’, nos adentra en el profundo estudio del tercer mandamiento de los Diez Mandamientos, impartida durante el mes de Adar del año hebreo 5765. El tercer mandamiento, “No tomarás el nombre del Eterno tu D-os en vano”, representa uno de los pilares fundamentales de la fe judía y constituye una enseñanza esencial sobre el respeto y la santificación del nombre divino.
El mes de Adar, conocido por ser el mes de la alegría y la festividad de Purim, proporciona un contexto especial para esta enseñanza. Durante Adar, el pueblo judío celebra la salvación milagrosa narrada en el Libro de Ester, donde se revela cómo D-os actúa de manera oculta en la historia. Esta dimensión temporal enriquece la comprensión del tercer mandamiento, ya que nos invita a reflexionar sobre cómo debemos relacionarnos con lo sagrado incluso en momentos de alegría y celebración.
El tercer mandamiento va mucho más allá de simplemente evitar la blasfemia. Los sabios de la Toráh han explicado que incluye toda forma de uso inadecuado del nombre divino: juramentos falsos, votos que no se cumplen, mencionar el nombre de D-os sin necesidad, y cualquier acción que profane la santidad del nombre divino. Esta enseñanza nos lleva a una reflexión profunda sobre la responsabilidad que tenemos como seres humanos de mantener la reverencia hacia lo sagrado en nuestro lenguaje y acciones cotidianas.
La sabiduría del Rab Shemtob en esta conferencia seguramente aborda las múltiples dimensiones halájicas (legales) y éticas de este mandamiento. En la tradición judía, el concepto de Kidush Hashem (santificación del nombre divino) y Jilul Hashem (profanación del nombre divino) son centrales para entender cómo nuestras acciones impactan no solo nuestra relación personal con D-os, sino también cómo representamos al pueblo judío y sus valores ante el mundo.
La enseñanza del tercer mandamiento también se conecta con el concepto de Lashón Hará (lengua malvada) y la importancia del habla correcta en el judaísmo. Los sabios enseñan que las palabras tienen un poder creativo y destructivo inmenso, y por ello debemos ser extremadamente cuidadosos con nuestro lenguaje. Esta conferencia probablemente explora cómo podemos transformar nuestro habla en un vehículo de santificación y bendición.
En el contexto del mes de Adar, donde la alegría es mandataria, esta enseñanza adquiere una dimensión especial. Nos recuerda que incluso en nuestros momentos de mayor felicidad y celebración, debemos mantener la conciencia de lo sagrado. La alegría auténtica en el judaísmo no es desenfreno, sino una expresión elevada que reconoce la presencia divina en todos los aspectos de la vida.
Esta conferencia del archivo a1154 representa una oportunidad invaluable para profundizar en uno de los mandamientos más relevantes para la vida diaria, ofreciendo herramientas prácticas para vivir con mayor conciencia espiritual y respeto hacia lo sagrado en cada palabra que pronunciamos.
Los Espías – Parashá Shalaj
Esta profunda clase del Rab Shemtob sobre ‘Los Espías – Parashá Shalaj’ nos adentra en uno de los episodios más dramáticos y significativos de la travesía del pueblo judío por el desierto. La parashá Shalaj, que significa ‘envía’, relata la misión de los doce espías enviados por Moshé para reconocer la Tierra Prometida, un evento que marcó profundamente el destino de toda una generación.
En esta conferencia, el Rab Shemtob analiza detalladamente el relato bíblico donde diez de los doce espías regresaron con un informe desalentador sobre la conquista de la tierra de Israel, sembrando el miedo y la desconfianza entre el pueblo. Solo Caleb ben Yefuné y Yehoshúa bin Nun mantuvieron su fe inquebrantable en las promesas divinas, convirtiéndose en ejemplos eternos de confianza en Hashem.
El análisis profundiza en las lecciones fundamentales sobre emuna (fe) y bitajón (confianza) que emergen de esta narrativa. El Rab Shemtob explora cómo la falta de fe de la generación del desierto no solo fue un error de percepción, sino una crisis espiritual que reveló las limitaciones humanas frente a los planes divinos. Los espías, a pesar de ser líderes respetados y hombres de gran sabiduría, sucumbieron al temor y permitieron que sus ojos físicos nublaran su visión espiritual.
La enseñanza se extiende hacia las implicaciones contemporáneas de estos errores ancestrales. El Rab Shemtob examina cómo las pruebas de fe que enfrentamos en nuestras vidas cotidianas reflejan los mismos desafíos que enfrentó aquella generación. La tendencia humana a confiar más en lo que vemos que en las promesas divinas se convierte en un tema central de reflexión.
Un aspecto crucial que se desarrolla en esta clase es el concepto de lashón hará (lengua malvada) y cómo el reporte negativo de los espías constituye uno de los ejemplos más devastadores de las consecuencias del habla destructiva. Sus palabras no solo desmoralizaron al pueblo, sino que alteraron el curso de la historia judía, retrasando la entrada a la Tierra Prometida por cuarenta años.
El Rab Shemtob también aborda la diferencia fundamental entre la evaluación racional de las circunstancias y la parálisis que produce el miedo infundado. Los espías tenían razón en sus observaciones técnicas sobre las fortificaciones y la fuerza de los pueblos cananeos, pero su error estuvo en olvidar el factor más importante: la presencia y el poder de Dios que los había acompañado durante todo el éxodo de Egipto.
Esta conferencia ofrece una perspectiva única sobre cómo las decisiones individuales pueden tener consecuencias colectivas monumentales. La responsabilidad del liderazgo, el peso de la palabra pública y la importancia de mantener la perspectiva espiritual correcta son temas que resonarán profundamente con los oyentes modernos que enfrentan sus propios desafíos de fe y liderazgo.
Finalmente, el Rab Shemtob conecta estas enseñanzas ancestrales con la realidad contemporánea del pueblo judío y su relación con la tierra de Israel, mostrando cómo los ecos de este episodio bíblico continúan reverberando en nuestra época.
394 Persigue la paz Ab 5754
En esta profunda enseñanza titulada ‘394 Persigue la paz Ab 5754’, el Rab Shemtob nos guía a través de uno de los conceptos más fundamentales y desafiantes de la tradición judía: la búsqueda activa de la paz. Esta conferencia, pronunciada durante el mes hebreo de Av, cobra especial significado al situarse en el período más solemne del calendario judío, cuando conmemoramos la destrucción del Templo de Jerusalén y reflexionamos sobre las causas que llevaron a tan devastadora pérdida.
El concepto de ‘perseguir la paz’ (rodef shalom en hebreo) no se refiere a una búsqueda pasiva o meramente contemplativa, sino a una acción decidida y constante. La Torá y nuestros sabios enseñan que la paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la construcción activa de armonía, entendimiento y unidad. Esta enseñanza es particularmente relevante durante el mes de Av, cuando tradicionalmente examinamos las causas del sinat jinam (odio gratuito) que, según nuestros sabios, fue la razón principal de la destrucción del Segundo Templo.
El Rab Shemtob explora cómo el judaísmo considera la paz como uno de los valores supremos, hasta el punto de que nuestros sabios declararon que ‘grande es la paz, pues todos los demás valores fueron dados para alcanzarla’. Esta perspectiva nos desafía a examinar nuestras relaciones interpersonales, comunitarias y sociales desde una óptica transformadora. La paz en la tradición judía abarca múltiples dimensiones: shalom bait (paz en el hogar), shalom jaberim (paz entre amigos), y shalom olam (paz mundial).
Durante esta clase, se analiza cómo la búsqueda de la paz requiere de nosotros un trabajo interior profundo. No podemos generar paz externa si no cultivamos primero la paz interna. Esto implica trabajar en nuestros rasgos de carácter (midot), desarrollar paciencia, comprensión y la capacidad de ver más allá de nuestras perspectivas limitadas. El mes de Av nos ofrece una oportunidad única para esta introspección, ya que las restricciones y prácticas de duelo nos invitan a reflexionar sobre nuestro comportamiento y actitudes.
El Rab Shemtob también aborda las enseñanzas talmúdicas sobre la paz, incluyendo la famosa declaración de que ‘por el bien de la paz’ (mipnei darkei shalom) se pueden hacer ciertas concesiones halájicas. Esto demuestra cuán altamente valorada está la paz en el pensamiento judío, al punto de que puede influir en la aplicación práctica de la ley judía. Sin embargo, esta flexibilidad viene acompañada de responsabilidad: debemos distinguir entre una paz auténtica y una que simplemente evita el conflicto sin resolver las causas subyacentes.
La conferencia explora también el rol de la comunicación en la construcción de la paz. Las palabras tienen el poder de construir o destruir, de sanar o herir. Durante Av, cuando recordamos las consecuencias devastadoras de la división y el odio, es especialmente importante reflexionar sobre cómo usamos nuestro poder de comunicación. El lashón hará (habla maliciosa) es considerado una de las transgresiones más graves precisamente porque destruye la paz y la unidad comunitaria.
Finalmente, esta enseñanza nos recuerda que perseguir la paz es un mandamiento activo que requiere valentía, sabiduría y persistencia. No se trata de evitar conflictos a toda costa, sino de enfrentarlos de manera constructiva, buscando siempre soluciones que honren la dignidad de todas las partes involucradas y fortalezcan el tejido social y espiritual de nuestra comunidad.